-El 'agricultor irresponsable'. Las periódicas quemas de rastrojos en lugares de riesgo y en momentos inapropiados ocasionan más del 31% de los incendios y el 13,9% de la superficie quemada.
-El 'ganadero inconsciente'. Las quemas para la regeneración de pastos originan el 21,5% de los incendios y son causantes del 26,5% de la superficie quemada.
-El 'mal cazador', que provoca fuegos para favorecer a determinadas especies cinegéticas. A él se deben el 2,1% de los fuegos y el 4,37% de la superficie quemada.
-El 'imprudente'. Parece mentira a estas alturas, pero las hogueras, barbacoas campestres y colillas mal apagadas (muchas de ellas se lanzan desde el coche en los arcenes resecos) ocasionan el 6,7% de los incendios y el 7,8% de la superficie quemada.
-El 'pirómano'. Es la persona trastornada que encuentra satisfacción en el fuego, aunque no busque hacer daño a propósito. Provoca el 7,5% de los incendios y el 4,9% de la superficie quemada.
-El 'asocial conflictivo'. Persona altamente conflictiva, con problemas de integración social , y a veces de drogodependencias, que prende el 3% de los incendios y es responsable del 4,6% de la superficie quemada.
-El 'interesado'. Ciudadanos aparentemente honestos que buscan aprovecharse de los efectos de los incendios forestales por diversos motivos (venganzas, un puesto fijo de trabajo, una recalificación del terreno aunque la nueva Ley de Montes lo prohíba..) y que generan el 0,6% de los incendios, 0,3% de la superficie quemada.
-'Don Importante'. Desde su despacho y con sus decisiones -políticas forestales equivocadas, dejadez en las estrategias de aprovechamientos de los bosques, etc...- ha provocado el 2,6% de los incendios que han originado el 6,7% de la superficie quemada.
Impunidad
Estos perfiles nacen, recuerda Greenpeace, de las sentencias judiciales y de las estadísticas de causalidad del Ministerio de Medio Ambiente . Se sabe que el casi el 95% de los incendios forestales se debe a la mano del hombre, la mayoría provocados y los menos, descuidos o accidentes. Pero las causas que subyacen sobre la mayoría de los fuegos intencionados son un enorme agujero negro. Las cifras cantan. En la última década quedaron sin esclarecer los motivos del 47% de los incendios declarados - una media de 20.000 al año entre conatos e incendios mayores; de ellos, la mitad en Galicia. Entre 1996 y 2005 sólo fue detenido el 1% de los incendiarios y, de estos, apenas un 20% pasó por delante del juez.
Mayor coordinación policial y judicial
Para acabar con la sensación de impunidad, Greenpeace reclama mayor coordinación policial y judicial en el estudio de las causas de los incendios forestales, y dotar a las fiscalías de Medio Ambiente de los medios suficientes para investigar y perseguir. Crear un registro sobre la respuesta penal, en años de cárcel impuestos, por incendios de bosques y montes. Cambiar algunos tipos penales para considerar punible toda imprudencia relacionada con el incendio forestal, sin exigir que ésta sea necesariamente grave, y extenderla a las imprevisiones e imprudencias de empresas e instituciones (empresas ferroviarias, de suministro eléctrico, Ministerio de Defensa) que dan lugar a incendios forestales. Finalmente, establecer sanciones directas y multas para erradicar cualquier posible beneficio, propio o a terceros, que pudiese derivar de la acción incendiaria.
"Aunque presumamos de tener un código penal moderno no hemos sabido aplicarlo para combatir el problema de los incendios", apostilló Miguel Ángel Soto, responsable de Bosques de Greenpeace.