| DÍA 21 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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El tiempo sigue sin dar
tregua
El grupo de Pasaban espera una mejoría climatológica
para subir al campo IV y completar la aclimatación
Hartos de esperar. Los alpinistas de 'Al Filo' encabezados por
Edurne Pasaban no están dispuestos a continuar haciendo
cábalas en el campo base sobre la meteorología y
ayer por la mañana tomaron la decisión. ¿Para
arriba! Pero la ilusión les duró apenas unas horas.
Con la mochila hecha y todo, por la tarde tuvieron que rendirse
a la evidencia. Unas amenazantes nubes y el fuerte viento, que
levantaba grandes penachos de nieve en la arista cimera, no recomendaban
adentrarse en el Nanga Parbat. La jornada había discurrido
en medio de la indefinición, entre nubes y claros e incluso
cayeron algunas gotas de agua sobre el CB, hasta que finalmente
ganó la peor de las opciones.
De todas formas, el tiempo que hace sobre el Nanga Parbat lleva
varios días contradiciendo a los partes meteorológicos
que se reciben aquí. Mientras la teoría habla de
una inestabilidad total, la práctica estaba mostrando unos
días con algunas nubes pero con una temperatura primaveral
y sin precipitaciones. Así que la conclusión ha
terminado por ser unánime. «Los partes se centran
en la zona del Karakorum, que aunque lo tenemos muy cerca no tiene
nada que ver con la zona del Nanga Parbat», explica Edurne
Pasaban.
Y la realidad parece darle la razón. Anteayer contactaron
con la expedición de el Ogro, en el corazón del
Karakorum, y mientras en el CB del Nanga estaban con manga corta
y en pleno guateque al aire libre a la seis de la tarde, el grupo
de Alberto Iñurrategi estaba soportando una fuerte granizada
con los plumiferos puestos y los gorros calados hasta las orejas.
Pero ayer parece ser que por fin comenzó a entrar el mal
tiempo. La duda ahora es saber lo que durará, ya que según
el parte que se consulte va desde los dos o tres días hasta
una semana.
Ataque a cumbre
Así que la tolosarra y su grupo tuvieron que posponer,
a última hora, su plan de retornar a la montaña
con el objetivo de subir hasta el campo IV, a 7.300 metros de
altitud, y completar su aclimatación. La idea era salir
anoche hasta el campo II, tras parar unas horas a hidratarse en
el C-I. Hoy dormirían en el C-II, mañana subirían
hasta el C-III, donde acabarían de instalar las tiendas,
y pasado llegarían hasta el C-IV, último de los
campamentos de altura que se instala en el Nanga Parbat.
Edurne Pasaban confesó ayer que, incluso, no descartaba,
una vez en el último campo, una tentativa de cumbre, siempre
a expensas de cómo sintieran la aclimatación. «El
tramo entre los campos I y II, incluido el muro Kinshofer, desgasta
mucho, y si en esta próxima subida hasta el C-IV nos vemos
con fuerzas y ganas se le puede hacer un tiento a la cumbre. ¿Que
no nos sentimos lo suficientemente aclimatados? Pues no pasa nada,
nos volvemos para el campo base y para la siguiente tentativa
tenemos todos los campos instalados y todo preparado», explicaba
ayer Edurne Pasaban.
Pero ahora todo ese plan queda a expensas de la climatología
y de que el tiempo se vuelva a estabilizar. «En cuanto veamos
que vuelve el buen tiempo nos vamos para arriba», afirmaba
Edurne convencida.
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