| DÍA 27 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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El mal tiempo afecta a
la moral
Un inesperado día de lluvia evidencia
el cansancio mental de los alpinistas que esperan en la base
Todo estaba preparado. Los planos plegados, las mochilas hechas,
las botas lustradas y los crampones afilados. Pero falló
lo más previsible, la climatología. Ayer, el día
elegido para templar armas, para mirar de frente a la montaña
y escrutar cada uno de sus recodos, se convirtió en el
día más gris de las tres semanas que lleva en el
campo base del Nanga Parbat la expedición de 'Al Filo'.
Una jornada que puso a prueba los nervios de los alpinistas. Y
demostró que empieza a pesar la espera.
¿Que sucedió para que el encefalograma de las seis
expediciones que siguen en el CB del Nanga Parbat fue ayer prácticamente
plano? Pues algo tan sencillo y lógico en estas latitudes
como que llovió. Eso sí, amaneció y oscureció
de la misma forma, lloviendo.
Y si es tan previsible este tiempo aquí ¿por qué
les afectó tanto ayer a los escaladores? El problema es
la incertidumbre. Los escaladores habían asumido ya el
cambio de tiempo, habían cerrado ya todos los planes para
el primer ataque en masa a la cumbre. Y un día como el
de ayer supuso el mayor jarro de agua fría posible. No
ya por el hecho en sí de una jornada de mal tiempo, sino
por las dudas que levanta sobre la climatología para los
próximos días.
Mes y medio en la base
Y eso, cuando acumulas casi mes y medio de estancia en el campo
base y ves que el plazo del permiso de ascensión a la montaña
está cada vez más cercano, como es el caso de alguno
de los expedicionarios internacionales o del grupo aragonés,
pone nervioso al más templado de los humanos.
«Después de haber estado casi dos meses en primavera
en un ochomil como el Dhaulagiri, como ha sido mi caso, castigados
por el frío y la nieve, donde acabas machacado anímicamente,
es duro venir en verano a otro 'ochomil' y encontrarte en situación
parecida. No tan duro porque no hace tanto frío, pero mentalmente
de nuevo supone una prueba muy dura», explicaba ayer Iván
Vallejo. «Es un desgaste más fuerte que el físico»,
concluyó.
La incertidumbre surgida con el tiempo tras el día de
ayer ha forzado ha dejar en suspenso todos los planes previstos,
que incluía la partida hoy, con la idea de hacer cumbre
entre el lunes y el martes, del grueso de la expedición
aragonesa, de la asturiana y de la japonesa. «La verdad
es que ya no sabemos lo que pensar», explicaba Carlos Pauner.
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