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Donostia. «La Parte Vieja donostiarra es un botellón continuo», denuncia Ixiar Landa, de la asociación de vecinos Ixo. «Cuando sales del cine lo ves. Grupos de jóvenes en la plaza Zuloaga bebiendo desde las once de la noche. Las consecuencias son visibles a la mañana siguiente. Vasos de plástico, paredes orinadas y hasta han llegado a tirar litronas a las vidrieras de la iglesia San Vicente», cuenta Ixiar. «Pero lo del botellón no es algo nuevo».
Hernani. Los vecinos del barrio de Galarreta de Hernani conocen bien las consecuencias de una noche de botellón. En su caso, las concentraciones de jóvenes pegados a una botella estaban estrechamente ligadas a la actividad de una discoteca ahora cerrada. «Las fiestas que organizaba el local eran sin alcohol. Pero ya sabes, antes de entrar los jóvenes se ponían de bebida hasta las cejas», cuenta un guardia municipal de la localidad. «Venían chavales de todos los alrededores, de Donostia, de Irun, de Pasajes, de Errenteria. Era lo más parecido a los macrobotellones que se han visto estos días en la tele. Ahora ya nos hemos podido olvidar de eso y los jóvenes salen por los bares. Lo normal».
Irun. A finales del año pasado saltaron las alarmas entre los comerciantes y vecinos de la calle Joaquín Gamón. Allí se concentraban decenas de jóvenes para hacer litros por la noche. Las intoxicaciones etílicas dieron lugar a destrozos en los comercios y a kilos de basura. Una mayor presencia policial permitió reducir la presencia de estos jóvenes, muchos de ellos menores de edad, aunque hoy la calle sigue siendo lugar de encuentro. En el municipio fronterizo han tomado también medidas para frenar el botellón en el parque Mendibil, que será cerrado por las noches en los próximos meses.
Un vecino de esta calle irunesa asegura que su comunidad ha tenido que hacer frente a diversos destrozos en el portal del inmueble. «El sábado pasado oí ruidos y decidí bajar yo mismo, porque estamos hartos de llamar a la Policía para que no haga nada», dice. «Cuando bajé, encontré a un chico orinando dentro del portal».
«¿Qué van a hacer cuatro policías contra cincuenta jóvenes borrachos como cubas? Tenemos un sistema que no funciona», afirma. |