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Zaballa ganó en las bodas de plata
El corredor de La Hayuela (Cantabria) ganó en solitario en el Boulevard después de atacar en el alto de Miracruz. Joaquín Rodríguez completó el doblete de Saunier Duval.
Benito Urraburu / 14-VIII-2005
El cántabro Tino Zaballa levanta los brazos como ganador de la Clásica de San Sebastián, al llegar en solitario a la meta del Boulevard. [P.S. QUIZA]

La carrera no se jugó en esta ocasión en la subida a Jaizkibel. El puerto no hizo diferencias en esta ocasión. Fue a la salida de Irún, por Gurutze, donde se prodigaron los ataques, que inició Saunier Duval con Chris Horner y que continuarían Zaballa y Joaquín Rodríguez, que vuelve a un primer plano tras un cierto tiempo de ostracismo.

La Clásica donostiarra resultó diferente a la de los últimos años. El ataque de Denis Menchov en Jaizkibel no logró zaherir las entrañas del pelotón.

El grupo que se formó detrás de él con Cadel Evans, Luis Pérez, Haimar Zubeldia, Joaquín Rodríguez, Garzelli, Levi Leipheimer, Davide Rebellin y Carlos Sastre le daría alcance.

Mancebo y Cunego trabajaron en el grupo principal. La bajada de Jaizkibel dejaría un grupo de 28 corredores en cabeza del que saldría el ganador. La primera parte de la prueba estaría sostenida por una escapada en la que se metieron Rubén Lobato, Christophe Moreau, Michael Barry, Matthias Kessler, Patxi Vila, Roberto Laiseka, Mauri Facci y Tony Tauler.

Estuvieron delante, pero sabiendo en todo momento que sus posibilidades llegarían hasta Jaizkibel puesto que cuando llegaron a superar los seis minutos, Phonak, Gerölsteiner, Quick Step y Domina Vacanze pusieron corredores a trabajar y el tiempo descendió de forma vertiginosa.

Junto a Davide Rebellin, Saunier Duval aparte, un corredor que sorprendió fue Haimar Zubeldia. Estuvo con los mejores en toda la parte final, tanto en Jaizkibel, en la subida y en la bajada, como en el momento en el que se decidió la carrera.

Zubeldia ha llegado muy entero a la parte final de su temporada. En un puerto corto se mantuvo siempre con el grupo de corredores que se iba a jugar la carrera.

Jon Bru también cerró la temporada de Kaiku en el calendario ProTour codeándose con los mejores, con ciclistas de primer nivel mundial. Sólo estar en la escapada que decidió la Clásica ya se puede considerar un éxito, tanto para él como para su equipo.

La primera Clásica de San Sebastián perteneciente al UCI proTour no contó con el presumible dominio italiano que se quedó ahogado en Jaizkibel, un puerto del que nadie consiguió salir ayer con los suficientes segundos para lograr maniobrar en una parte final de carrera a la que llegaron muchos corredores con opciones. Al menos estaban delante. Saunier lleva 8 triunfos esta temporada y 22 segundos puestos, no encontró rival en una carrera que volvió a contar con una presencia masiva aficionados.

SAN SEBASTIÁN. DV. Saunier Duval volvió a romper por segundo año consecutivo todos los pronósticos de la Clásica de San Sebastián. Si hace un año ganaba la prueba con Martín Perdiguero, en esta ocasión conseguían el doblete, por no decir que arrasaron con todos los premios de la carrera.

En el Boulevard donostiarra vencía el cántabro Tino Zaballa, el ciclista nacido en la La Hayuela, a 5 kilómetros de Cabezón de la Sal, en Cantabria.

Zaballa sacaba partido de la superioridad numérica que llevaba la formación que dirige Matxin y lanzó un ataque en el alto de Miracruz, a 3 kilómetros de la meta, al que no respondieron Garzelli, Rebellin, Moncoutie, Mazzoleni, Jon Bru y Haimar Zubeldia.

Tampoco lo hizo, lógicamente, su compañero Joaquín Rodríguez. Saunier utilizó perfectamente la estrategia y se jugó primero el ataque de Zaballa, sabedores de que siempre les quedaría Joaquín Rodríguez para la llegada.

No hizo falta. Zaballa atacó para ganar. Con presencia en todos los momentos importantes de la prueba, Saunier tenía en la bajada de Jaizkibel al americano Chris Horner, Zaballa, a sus 27 años lograba la mejor victoria de su carrera.

Tino correrá las dos próximas temporadas en el Illes Balears, junto a su amigo Alejandro Valverde y es un prodigio físico, curtido en el mundo del atletismo, en la media maraton, en las carreras populares, de donde dio el salto al ciclismo. Fue campéon cántabro hace ya muchos años de los 20 kilómetros. Tenía fuerza para regalar.

Tanta que rompió la cinta en la que le estaban haciendo una prueba de esfuerzo. El reciclaje al mundo del ciclismo no resultó traumático para él. Tino es un stajanovista del entrenamiento, uno de esos deportistas que necesita sentirse cansado físicamente para saber que entrena de forma adecuada.

Tercero en la París-Niza después de un comienzo de temporada en la que las cosas no le habían salido muy bien tuvo que abandonar en el Tour de Francia debido a una lesión en la rodilla.

Durante el invierno se machacó subiendo las colladas de Hozalba y Hoz, que en muchas ocasiones se encontraba nevadas, cercanas a su casa. Esperaba a que pasase la máquina quitanieves para poder ascenderlas y hacer series.

La anulación de la etapa con final en El Campello, en la Vuelta a la Comunidad Valenciana, no le sentó nada bien por lo que fue el primer corredor que salió tras el ataque en tromba de los Liberty en la línea de salida.

El ciclista de la escapadas imposibles acertó en la Clásica de San Sebastián en el momento de atacar: «Matxin me dijo que sólo se podía atacar una vez. He gastado muchas veces fuerzas a lo tonto atacando a destiempo».

En su tercera participación en la prueba ha triunfado. En la primera estuvo 180 kilómetros escapado y ganó la montaña y las metas volantes. El año pasado acabó noveno después de colaborar para que triunfase Martín Perdiguero.