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Marino y la Clásica, un feliz matrimonio
El primer vencedor de la prueba recibió un caluroso y merecido homenaje.
Jesús P. Ruano/ 14-VIII-2005

Marino recordó los inicios de la prueba donostiarra. «Ya se veía que estaba sustentada en una organización importante y en lo deportivo contaba con un alma en carrera, el alto de Jaizkibel. Con los años ha ido creciendo más y más hasta entrar en el UCI ProTour, la élite del ciclismo».

Acompañado por su mujer y su hijo, no paró de recibir saludos. Uno de los más emotivos lo recibió nada más llegar al podio antes de recibir el homenaje. Txomin Perurena, su director en Caja Rural cuando se impuso en 1987, y Marino se dieron un apretón de manos de verdad.

SAN SEBASTIÁN. DV. Cientos de personas rindieron ayer en el Boulevard un sentido y merecido homenaje a Marino Lejarreta, primer vencedor de la Clásica de San Sebastián. El 'junco de Berriz', muy querido por la afición guipuzcoana, ganó las dos primeras ediciones y también se impuso en el año 1987. Festejando las bodas de plata de la prueba donostiarra, Jaime Ugarte y Enrique Erentxun, de Organizaciones Deportivas EL Diario Vasco, entregaron al corredor vizcaíno una placa y un ramo de flores.