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El remo guipuzcoano, en forma a pesar de todo
Hay que retroceder hasta la edición de 1982 para ver en acción a sólo tres traineras guipuzcoanas en la cita cumbre de la temporada en el mundo del remo

ALVARO VICENTE/DV. SAN SEBASTIÁN

Hay que remontarse hasta 1982 para ver sólo a tres guipuzcoanas entre las ocho traineras participantes en la Bandera de La Concha.

 
La trainera de Hondarribia se ha mantenido cerca de las grandes dominadoras de la temporada, pero ha sido un año difícil para el remo guipuzcoano. [JOSÉ MARI LÓPEZ]
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En aquella edición con victoria final de Kaiku, las traineras de Urkirolak, Zumaia y Orio fueron las únicas que representaron a Gipuzkoa, una situación que ha vuelto a repetirse catorce años después con presencia de las mismas traineras de Urkirolak y Orio, además de Hondarribia.

Con ligeros altibajos, los botes de nuestra provincia han ocupado siempre un porcentaje alto de las ocho plazas disponibles en La Concha, alcanzando en la pasada década cotas máximas de hasta siete traineras en una misma edición (1992 y 1997).

El cambio en la política de fichajes iniciada por los clubes cántabros ha roto el dominio guipuzcoano en la cita cumbre de cada temporada. Para ellos han sido las tres últimas ediciones de la Bandera de La Concha, una situación que no había ocurrido nunca desde que comenzara a celebrarse la regata en 1879.

Muchas son los motivos que podrían explicar la ausencia de las traineras guipuzcoanas en la primera plaza final de esta olimpiada del remo, pero, sin duda, todo queda reducido al mayor poder adquisitivo de los clubes cántabros. Ellos han sido los encargados de romper el mercado, que inexorablemente antes o después debía producirse.

La entrada de patrocinadores fuertes ha permitido que tanto Castro como Astillero hayan podido incorporar a grandes remeros. La llegada de los entrenadores José Luis Korta y José Manuel Francisco ha servido para que ambos clubes se hayan situado en lo más alto del escalafón del banco fijo en los últimos años, aunque descuidando ligeramente la cantera, todo lo contrario que los clubes guipuzcoanos.

El camino allí ha sido el inverso. Primero formar una potente trainera y luego comenzar a trabajar la cantera, mientras que fieles a su estilo, los clubes guipuzcoanos mantienen su filosofía de siempre tirando de los chavales de casa, aunque en los últimos años y de manera puntual, también hayan incorporado a remeros procedentes de otros clubes.

Dinero como ayuda

En muy pocos casos la decisión de cambiar de aires es por dinero. Excepto los entrenadores, los remeros de las traineras reciben simplemente ayudas para los desplazamientos, así como la parte proporcional de los premios conseguidos a final de temporada. Resultaría absurdo negar que también reciben ayudas económicas al margen, pero casi nunca superiores a 1.500 euros mensuales en los meses de verano, que es lo que puede percibir un buen remero de un club puntero de la Liga ACT. Once meses de trabajo al año se traducen en largos desplazamientos diarios hasta los lugares de entrenamiento.

Los guipuzcoanos Arkaitz y Luis Goñi, además de Igor Makazaga y Joseba Arbona, entre otros, reflejan la situación que puede vivir un remero de cantera que termina ligado a un club lejano. A diario recorren a bordo de una furgoneta la distancia que separa Pasaia de Castro Urdiales, lo mismo que los remeros guipuzcoanos que militan en Urdaibai. Cerca de trescientos kilómetros a cambio de satisfacciones deportivas como levantar la Bandera de La Concha. No hay otra explicación por mucho que se le quiera dar vueltas. El mérito es enorme.

La pregunta que queda en el aire es lógica: ¿Qué pasará cuando esos patrocinadores decidan abandonar el remo? La respuesta la tienen en la cantera los clubes guipuzcoanos, que siguen manteniéndose en sus trece. Se hace duro cuando llegan citas como la de La Concha. Pasan los años y se escapan grandes regatas. La progresión es evidente. En 2002 y 2003 fueron cuatro las traineras guipuzcoanas en La Concha. En esta ocasión se alncanza un mínimo de tres.

Pasaia refleja el rumbo actual del remo. Después de muchos años no hay ninguna embarcación pasaitarra en La Concha. Uno de los pueblos con mayor tradición apuesta por la cantera y pierde, pero al mismo tiempo demuestra que se puede seguir en la élite de la ACT.