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La Federación
Vasca de remo y el CAT no alcanzan
un punto de acuerdo
Los controles antidopaje en
el origen de las acusaciones entre
ambos. La Concha envuelta en una
polémica al margen de lo
deportivo
ALVARO
VICENTE/DV. SAN SEBASTIÁN
La Federación Vasca de Remo
y el CAT mantienen un pulso abierto
desde que la pasada semana, el organizador
de la Bandera de La Concha decidiera
delegar en el Consejo Superior de
Deportes la realización de
los controles antidopajes, al margen
del ente federativo que hasta el
año pasado era el encargado
de realizarlos.
El origen del conflicto surgió
cuando el vicepresidente del CAT,
Denis Itxaso, mostró su disposición
a realizar controles sanguíneos
o de salud tanto en la eliminatoria
como en las dos jornadas de regatas. |
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Fernández
Vaqueriza, presidente de la
Federación Vasca. [AYGÜES] |
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Desde la Federación se señaló
que no había posibilidad de llevar
a cabo estos controles, siendo suficientes
los controles de orina para detectar sustancias
tipo EPO (Eritropoyetina exógena).
Tras una primera tentativa fallada, el
CAT anunció en un comunicado su
decisión de relegar de la organización
de la regata a la Federación Vasca,
pasarla a la Federación Guipuzcoana
y confiar el control antidopaje al Consejo
Superior de Deportes.
El pasado miércoles en este mismo
periódico, Denis Itxaso señaló
que su decisión respondía
claramente «a la demanda de los
clubes que exigían una mayor transparencia
en los controles antidopaje, sobre todo
de EPO, algo que nunca antes había
realizado la Federación Vasca».
Estas palabras, sin embargo, provocaron
que el mismo día Josetxo Fernández
Vaqueriza, presidente de la Federación,
hiciera público un comunicado en
el que calificaba como falsas dichas afirmaciones,
asegurando que los controles de EPO «se
vienen efectuando tanto en la regatas
de La Concha como en otras competiciones
supervisadas por la Federación,
así como controles fuera de competición
desde el año 2002». En el
mismo comunicado se manifiesta que en
todo momento los controles y demás
trámites necesarios para la detección
del dopaje en las regatas de La Concha
han seguido siempre la más estricta
legalidad.
Asimismo, según Vaqueriza, en
los dos últimos años estas
muestras se han llevado a un laboratorio
privado de Barcelona, homologado para
detectar EPO en orina, y ha sido el CAT
quien ha corrido con todos los gastos.
Algo a lo que respondió ayer el
concejal donostiarra: «Nos hubiera
gustado ver algún tipo de resultado
después de pagar. Nunca hemos tenido
la oportunidad de poder tener en nuestras
manos los partes médicos de los
análisis».
Denis Itxaso lamentó al mismo
tiempo la actitud de la Federación
Vasca: «Es una pena. Me parecen
fuera de lugar todas las acusaciones de
la Vasca. No es mi ánimo enturbiar
el buen desarrollo de la regata».
A lo que añadió que La Concha
ofrecerá «mayores garantías
que nunca con el respaldo del CSD».
Las pasos son claros
Lo que está claro en todo el asunto
es que una vez efectuados los controles
de orina la pasada jornada a ocho remeros
de los clubes clasificados en los primeros
puestos de la rgata, los controles sanguíneos
se llevarán a cabo antes de la
regata del próximo domingo para
establecer los niveles de hematocrito,
que son los que determinan si un remero
es apto o no para participar en la Bandera
de La Concha. No podrá ser sancionado
por este motivo, aunque los niveles no
estén dentro de lo estipulado,
pero sí se le podrá obligar
a pasar después por un control
de orina que será el que detecte
si existe alguna sustancia prohibida tipo
EPO.
Los clubes participantes en La Concha
podrán ser requeridos por los conocidos
como vampiros. Será entonces cuando
«si se detectan niveles de hematocrito
excesivamente altos que nos indiquen cualquier
tipo de sospecha, sometamos a ese remero
a un control de orina sin sorteo previo.
No por ello quiere decir que sea ya directamente
un positivo, porque puede darse el caso
de un nivel alto de hematocrito por producción
propia de su cuerpo», explica el
vicepresidente del CAT. |