Astillero responde al golpe de Castro
Las traineras cántabras serán las favoritas para conquistar la bandera de La Concha después de su dominio en la regata de ayer. Astillero obtuvo dos segundos de ventaja sobre Castro y la bandera está en un pañuelo.
ÁLVARO VICENTE/DV. SAN SEBASTIÁN |
La edición más rápida de La Concha, con las ocho traineras por debajo de la barrera de los veinte minutos, se decidirá el próximo domingo, a diferencia de los dos últimos años. El que mejor lo tiene es Astillero aunque su renta de dos segundos sobre Castro deja todo en el aire.
Hondarribia, por su parte, finalizó tercero a catorce segundos en una jornada propicia para las tripulaciones de potencia y envergadura por encima de las ligeras. El mar no se movió y la diferencia entre tandas no existió.
Castro golpeó en la primera con un registro histórico que rebajaba en catorce segundos el récord de La Concha a una jornada, establecido el año pasado por Astillero (19:23.23). Sin embargo, éste último no se arrugó y respondió en la segunda tanda con un tiempo final dos segundos mejor. En 1993 San Pedro, Donibaneko y Orio también rebajaron en una misma jornada el récord vigente entonces.
Astillero -con una alineación inédita esta temporada- pudo sentenciar la bandera, o al menos arrancar el próximo domingo con una ventaja mayor sobre Castro, pero no volvió como debía. Sí lo hizo Castro. Aprovechó cualquier resquicio por la calle cuatro más pegada a la isla. De puntas hacia dentro voló, en cambio Astillero desaprovechó en apenas tres minutos los ocho segundos de ventaja que tenía en la ciaboga.
Nada más salir de ésta, en popare, Astillero enganchó dos olas seguidas que le otorgaron una renta máxima de diez segundos sobre La Marinera. La referencia le llegó por vía interna al patrón de la San José XIII, quien dejó caer la trainera a babor en busca de la ola cruzada que llegaba desde la zona del Monte Igueldo y moría en el Aquarium. La apuesta fue correcta, pero Astillero quiso romper y lo pagó. Quiso navegar más rápido y se precipitó hasta que asentó su remada a la altura del Paseo Nuevo -el mismo punto en el que Castro le había recortado ya los ocho segundos y tenía uno a su favor- y ya dentro de la bahía fue capaz de sacarle los dos segundos que les distanciarán en la segunda jornada, en la que bogarán con Hondarribia y Arkote.
La Ama Guadalupekoa -vaya por delante el reconocimiento a una excelente temporada cara a cara con clubes con otra filosofía- alcanzó la ciaboga cuatro segundos por detrás de Astillero y cuatro antes que Castro. Gozó de su oportunidad pero no la aprovechó. Las mismas empopadas que Astillero disfrutó a la salida de la maniobra, Hondarribia no las olió y eso fue lo que le marcó el largo de vuelta, cuyo registro parcial en este mismo tramo fue un segundo peor que el de Arkote (9:38). Si algo caracteriza a Hondarribia son sus largos de vuelta y finales de regata.
Arkote, tanda de honor
La Plentzitarra sí se montó en esas dos olas que parecieron interminables, tanto que le sirvieron para acercarse a la popa de Hondarribia y a su estela engancharse a la tanda de honor. Arkote, que ayer estrenó un nuevo juego de remos, lleva camino de acabar con todos los calificativos posibles. Arkote volvió de cine. Sólo Castro y Astillero rebajaron su tiempo parcial. No está de más recordar que hace dos años peleaba por las banderas de categoría B en la Liga Vasca. En su primera participación en La Concha estará en la tanda buena, relegando a Orio de la misma después de catorce ediciones consecutivas. Quién se lo iba a decir a su entrenador.
Los oriotarras se presentaron con la trainera vieja -la Txiki por la San Nikolas- síntoma de que las dudas afloraban. Ayer volvieron a sufrir en popare. Es difícil explicar cómo una cuadrilla de semejante calibre no funciona. Han demostrado con resultados que lo pueden hacer, pero cuando la cabeza corre más de lo debido las consecuencias también se agravan. Fuera perdían ocho respecto a Hondarribia, que fueron más a la salida de la ciaboga. Los segundos cayeron uno detrás de otro hasta los 39 que les sacó Astillero. Ayer fue un día muy duro. Igual que para Pedreña, que se había fijado como objetivo la tanda de honor y por cinco segundos se quedó fuera. No había sitio para todas. Tres plazas tenían un nombre. Durante toda la ACT, excepto en una regata, ha sido dueño de esa cuarta plaza, y cuando más cerca lo tenía se le escapó. Al menos Pedreña sabe que el cuarto puesto todavía no está adjudicado y desde la primera tanda del próximo domingo siempre se puede dar el salto en la general. Después de veinte años sin pisar La Concha es para estar satisfecho.
Pasai Donibane, sin embargo, terminó veinticinco segundos por detrás de Pedreña en la séptima plaza y el sentimiento de sus remeros era totalmente opuesto. Felicidad plena. La Erreka escapó del farolillo rojo al que parecía predestinado tras cuajar una valiente regata y ahora tiene a Orio a poco más de dos segundos en la general. Pronto se vio por delante de Cabo da Cruz -en la isla le sacaba un bote- y eso le otorgó confianza, mientras que los gallegos apostaron por su largo de vuelta y para cuando quisieron apretar su desventaja superaba los tres botes de distancia. Tarde. |