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Hondarribia, contra viento y marea
Se llevó la Bandera en una jornada marcada por las condiciones de la mar, que terminó con polémica al ser descalificada Pedreña. Los cántabros, del primer al último puesto por un toque de palas.

ALVARO VICENTE/DV. SAN SEBASTIÁN
A ver cómo les explico lo que ocurrió ayer en La Concha. Sucedió lo que parecía imposible. Hondarribia se llevó la bandera de La Concha después de treinta y siete años de espera en una edición marcada por la polémica y las diferentes condiciones de la mar y el viento de la primera a la segunda tanda. Hondarribia hizo lo que debía. Ganó la tanda de honor con holgura en medio de un temporal con una ventaja sobre Astillero y Castro de 19 y 49 segundos, respectivamente, pero el cómputo final de ambas jornadas ponía la bandera rumbo a Pedreña, que merced a su segundo puesto en la primera tanda un bote por detrás de Orio le permitía sumar la que hubiera sido su quinta y más inesperada Concha de su historia.

Las quinielas saltaban por los aires, pero una reclamación de Orio nada más finalizar la primera tanda retrasaba la entrega de la bandera. Según entendieron los oriotarras, Pedreña invadió su calle en el segundo largo a la altura de la isla perjudicando su progresión. Encerrados los jueces en el Ayuntamiento con aficiones y traineras a la espera, se aceptaba dicha reclamación una hora después y Pedreña quedaba relegada a la última plaza concediendo la bandera a Hondarribia, segundo hasta entonces en la general. ¿Qué llevó a los jueces a tomar semejante decisión? Orio venía lanzado en solitario desde la ciaboga. Su ventaja sobre Pedreña en ese punto era de nueve segundos, que amplió a más en el largo de vuelta hasta las cinco traineras de diferencia. Pedreña siguió la estela de Orio y a base de empopadas se situó a la par hasta llegar a superarle a la altura del Paseo Nuevo. Subidos ambos en la misma ola, Orio volvía a tomar la proa de la regata en la zona del Aquarium hasta que sucedió lo que decidió la bandera. Pedreña, a la que el juez de mar mandó a estribor al menos en tres ocasiones, vio cómo Orio empopaba y ambas terminaban chocando las palas. La regata siguió su curso. No pasó nada y la bandera blanca del juez de mar al término de la regata decretaba como válida la misma. ¿Por qué cambió entonces luego su decisión?

Hondarribia, sí en popare

La Ama Guadalupekoa llegó a perder hasta siete segundos sobre Astillero en el primer largo. La San José XIII parecía irse en la zona de puntas, pero dos olas le pasaron por encima y perdió su remada. Hondarribia siguió su curso por esa calle cuatro que todos querían. Asentado a un ritmo bajo de paladas, al compás que le marcaban las olas, comenzó a quitarle segundos a Astillero cuando todavía restaban cuatro minutos para girar en la ciaboga. Castro pareció recuperarse entonces por la calle uno situándose a tres segundos de la pareja Hondarribia-Astillero, pero fue un visto y no visto. La Marinera falló ayer a pesar de tener a José Luis Korta de patrón, quien por un momento llegó a perder el equilibrio en el largo de vuelta en una de las guiñadas en las que se vio envuelta.

A su aire, Hondarribia, en el largo de vuelta exprimió cada una de las olas que le entraron por su popa. Salió como un cohete y no miró atrás. La tanda era suya. La bandera, quizá demasiado -en la ciaboga su tiempo era 57 segundos peor que el de Orio-. Ganó su tanda y lo demás llegaría después. No se lo podían creer. Pedreña tampoco. Ni Orio, a la postre segundo tras lograr ayer el mejor tiempo de las ocho. La Concha de 2005 pudo con todos. Quedará guardará para siempre. En el corazón de Hondarribia.

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