SAN SEBASTIÁN. DV. Las librerías donostiarras han experimentado un preocupante descenso de ventas que se hizo más palpable las pasadas Navidades. ¿La razón?: La crisis que llevaba meses amenazando parece que donde primero se nota es en este tipo de producto, pero los libreros también tienen claro que la apertura en el centro de un establecimiento de una importante cadena francesa asentada en varias ciudades españolas, la FNAC, les ha afectado negativamente. Las perspectivas de futuro no son muy positivas e incluso como piensa Andoni Arantzegi, actual presidente del gremio de libreros, «en un plazo no muy largo caerá alguna librería porque no va a poder soportar la presión, nos están asfixiando por todos lados y estamos intranquilos». Recuerda que «el precio de los libros es prácticamente el mismo en todas las tiendas, aunque la gente piense que por encontrarse en un centro comercial van a tener un descuento mayor». Arantzegi, que trabaja en Ramos-Elkar, ha hablado con otros libreros de forma individual pero tiene previsto convocar una reunión en un par de semanas para tratar el tema con mayor profundidad.
Ramón Tatiegi, de Hontza, señala que «nosotros empezamos a notar la bajada en cuanto abrieron a mediados de septiembre, pero en Navidades, como el volumen de caja es más alto el efecto es mayor». También señala que «por lo que ha pasado en otros sitios, creo que el efecto aquí ha sido mayor. Puede que se deba a que es la ciudad más pequeña donde se ha establecido y donde hay pocas librerías entre las que repartir un negocio que no está pasando por su mejor momento. La gente no deja de viajar o de comer, deja de leer».
Casi ninguno de los consultados por DV se atreve a adelantar cifras, aunque hay quienes aseguran que pueden llegar hasta un 30% menos. Berta Santiago, de Metrópolis, es la única que da un porcentaje: «Estas Navidades hemos vendido un 25% menos que el anterior». DVD y libros de cine, sus productos estrellas, son los que más se han resentido».
Javi Muniategi, responsable de Elkar-Bilintx, mira hacia atrás y dice que, a la espera de los resultados definitivos, todo el año ha sido bastante malo. «Al principio del segundo semestre parecía que nos estábamos recuperando, pero a partir de septiembre volvió a bajar. Mirando las ventas día a día, sólo mantenemos el mismo porcentaje que en años anteriores los domingos y festivos que abrimos, justo cuando la FNAC está cerrada». También opina que «los libros no están de moda, ahora la gente prefiere canales digitales y mp3»
Respecto al género también hay un denominador común: la narrativa y más concretamente el best-seller es donde más palpables son las pérdidas. Aunque en fechas de regalos también los libros de grandes dimensiones con mucha fotografía e ilustraciones, en definitiva los más caros, se han resentido, según ha constatado Ignacio Latierro de la librería Lagun.
Una de las carencias del nuevo establecimiento es la literatura en euskera. Los libros editados en esta lengua siguen teniendo el mismo nivel de ventas que antes de la inauguración del FNAC. De establecimientos como Hontza o Elkar-Bilintx sigue saliendo un volumen similar al de hace unos meses, «pero en cómputo general es más bien anecdótico porque del total, sólo un 10% son libros en euskera», apunta Tatiegi.
No creen que la situación dé la vuelta y regrese al cauce anterior, pero sí esperan que la huida de clientela se deba a una moda pasajera y algunos regresen tras la novedad del FNAC. «Además, -entiende Tatiegi-, el cliente no tiene que ser fiel por obligación. Es lógico que antes de comprar un libro vaya a dos o tres librerías». Berta Santiago es de la opinión de que «va a resultar muy difícil recuperar la clientela y el panorama es bastante complicado porque nosotros hemos notado el descenso incluso en el cliente fijo, de toda la vida. Es mucho lo que nos estamos jugando». Latierro cree que el cliente de siempre sigue siendo fiel
La profesionalidad y un completo fondo de libros son sus mejores bazas. «Tener ese libro que busca el cliente desde hace tiempo o conseguírselo enseguida. Saber reconocer cuando entra por la puerta que tipo de género le puede gustar. Recordar quién es el cliente para que la siguiente vez sepamos cómo asesorarle. En definitiva, esforzarnos para que el servicio sea el mejor posible... Estas son algunos de los aspectos que tenemos que cuidar». Santiago apunta que «para mantener un fondo importante también hay que tener novedades» y le preocupan los rumores de que «a una multinacional le den ventajas». Muniategi explica que «bajo el nombre de Elkar hay varias librerías y lo que falta en una enseguida se puede conseguir en otra». Desde Lagun apuestan por «mantener un sello de seriedad que siempre nos ha caracterizado».
Mejor atención
Ana Rosa de Miguel, gerente de la librería Zubieta reconoce que «en establecimientos tan grandes como el FNAC los libros entran más por los ojos, porque tienen mucho espacio expositivo y por eso hemos notado el descenso de ventas en el best-seller, pero si quieres algo especial el cliente tiene que venir a nuestros establecimientos». Entre sus ofertas para atraer a la clientela se encuentran «una página web especializada y una revista donde se aporta mucha información sobre las novedades, una selección propia de recomendaciones y con artículos literarios». De Miguel también considera que en las librerías de tamaño medio se atiende mejor.
Santiago Azurmendi, de la librería Donostia, es el único que asegura que no ha notado un descenso. «La gente nos conoce, tenemos un fondo importante y conocemos a nuestros clientes. Si nuestro sistema de ventas fuera de self service seguro que habríamos notado algo, pero nuestros clientes buscan una atención personalizada».
Desde el otro lado habla Iñigo Zumeaga, gerente de la FNAC. «Nuestros objetivos se han cumplido. La gente nos conoce y hasta la semana pasada habían pasado por nuestro establecimiento 640.000 personas. Además cuidamos a nuestra clientela organizando conferencias, como las de Rosa Montero o Toti Martínez de Leza». Asimismo destaca que «nuestra clientela es de lo más variada». Ahora, su reto es ampliar el fondo de libros en euskera.