Miércoles, 14 de junio de 2006
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TOLOSA
Los sustos de las abejas
Julen Sáinz reconoce que este año se ha prodigado el número de enjambres en el entorno urbano
Los sustos de las abejas
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ORDIZIA. DV. Los apicultores constatan que la primavera ha sido propicia y que las abejas han encontrado abundante néctar y polen con el que llenar sus colmenas. Seguro, que al día de hoy, otro tanto confirman los alérgicos. Es, a su vez, el periodo en el que la colmena se multiplica al nacer las larvas.

En cualquier caso, la buena noticia tiene su parte menos afortunada ya que la primavera y el inicio del verano son las épocas en las que, en el entorno urbano, se concentran los casos de problemas con las abejas, propiciados por la salida de un enjambre de la colmena en busca de un nuevo refugio.

Julen Sáinz, apicultor, y a su vez poseedor de un importante curriculum como elaborador de miel, el último cosechado el pasado mes de noviembre al hacerse con la txapela del Concurso de Mieles del País Vasco, celebrado en Usurbil, reconoce que esta primavera ha sido especial y que ha tenido trabajo extra a lo largo de las últimas semanas retirando enjambres en zonas demasiado domésticas.

Julen Sáinz explica que en estas fechas, las colmenas, bien por necesidades de almacenamiento de néctar o para albergar a las larvas recién nacidas, se quedan pequeñas; a falta de espacio.

Así las cosas, la reina vieja, con parte de la colmena abandona el nido en busca de una nueva ubicación, es el enjambre que se sitúa, eventualmente, en el primer lugar que considera oportuno como residencia interina desde la que elegir o buscar una definitiva.

En la mayoría de los casos se trata de abejas que han salido de la colmena de un apicultor, es decir, no se trata de abejas silvestres. «En estas fechas -explica Julen Sáinz- en cuestión de horas pueden darse las circunstancias para que en una de nuestras colmenas se produzcan, por un motivo u otro, la salida del enjambre».

Si ocurriera en plena naturaleza, lo normal sería que ese enjambre encontrase acomodo en la rama de un árbol, o en el tronco seco de un árbol. «En el ámbito urbano -añade- los pisos y casas, son los lugares más comunes donde pueden aparecer los enjambres, en concreto en falsos techos, en los huecos de las persianas, tiros de chimeneas o cualquier sitio que ofrezca una cámara de aire, aunque también es habitual encontrarlos en los aleros de tejados, y los jardines».

En cualquier caso, el grupo se posa donde lo haga la reina. Sería el caso, del último que he retirado de la maceta situada a la entrada de la panadería Zabale, en la calle Santa María.

Hay dos tipos de enjambres de abejas: por un lado, el enjambre propiamente dicho; una bolsa de forma ovalada que puede adosarse a la pared, pender de un árbol o fijarse en el suelo, colectivo que reúne a un grupo de abejas que está de paso, en busca de una instalación definitiva.

Y por otro, los paneles de abejas, ya instaladas y trabajando en acumular cera, que se localizan habitualmente en los cajones de las persianas, en los tabiques tipo tambor o en huecos existentes entre viviendas.

Uno de éstos, aposentando en el hueco de la persiana, hemos encontrado hace muy pocos días en un domicilio del barrio de Altamira.

«A pesar de la convivencia desde hace miles de años, en el entorno urbano -explica Julen Sáinz- la abeja sigue siendo una gran desconocida y pertenece a ese grupo, digamos que, de animales, que, inmediatamente genera rechazo».

Por lo que a los enjambres se refiere, tema que nos ocupa, explica el apicultor, lo primero que hay que dejar claro es que, resulta muy difícil, que en estas circunstancias las abejas piquen porque cuando abandonan la colmena lo hacen cargadas de miel para afrontar el viaje, que transportan en el abdomen, lo que les dificulta, llegado el caso, clavar el aguijón.

Además, en estas circunstancias, el enjambre rara vez permanece más de dos días en estas que son ubicaciones provisionales.

La primera recomendación es no acercarse ni molestar a las abejas, ya que rara vez atacan a las personas si no se sienten amenazadas.

A partir de ahí, en nuestro caso, el consejo a la ciudadanía no es otro que avisar, inmediatamente, a los servicios municipales o en su caso a SOS Deiak. En Gipuzkoa hay un buen número de apicultores que se encargan de retirar los enjambres.

Para un conocedor de la situación; un apicultor, en muchos casos le cuesta más tiempo enfundarse el traje que retirar el enjambre.

Salvo problemas de acceso, con un caja en la que llevar se las abejas, y la cazuela para hacer humo, que llegado el caso les atonta, es suficiente.

El enjambre retirado vuelve a otra caja del colmenar y asunto concluído.

Como miembro de la asociación de apicultores, concluye Julen Sáinz, nos corresponde reclamar y reivindicar la importancia de las abejas en la naturaleza ya que siguen jugando un papel clave en la polinización; la fecundación de la vida vegetal.

Además las abejas dan miel, cera, incluso, digamos que veneno, empleado para hacer frente a enfermedades como la artritis, artrosis, reuma, etcétera.

«Todo dependerá de la meteorología -finaliza Julen Sáinz- pero a partir de ahora será mucho más difícil que los enjambres puedan dar sustos domésticos, eso sí, hasta la próxima primavera».



Vocento
Agencia Guipuzcoana de Infraestructuras Servicio de meteorología Monitor de tráfico