|
|
Imprimir Enviar |
|
| LOS ACCIDENTES |
El accidente ocurrido ayer en Valencia se ha convertido en el más grave en la historia del Metro en España. Esta es una relación de los principales accidentes de Metro ocurridos desde 1975:
Barcelona: El 30 de octubre de 1975, 80 heridos y una persona resulta muerta por la colisión de dos convoyes del metro de Barcelona en la estación de Virret Amat.
Madrid: El 18 de octubre de 1976, 36 personas resultaron heridas tras el choque de dos trenes del Metro de Madrid entre las estaciones de Serrano y Colón.
Madrid: El 5 de mayo de 1978, más de 100 heridos fue el balance del accidente ocurrido en la estación madrileña de la Avenida de América, debido al choque de un convoy con el pretil de la estación.
Madrid: Tres días después, al menos 152 personas resultan heridas, de ellas dos muy graves, en un nuevo accidente en el Metro de Madrid, entre las estaciones de Tirso de Molina y Sol, como consecuencia de la colisión por alcance de dos convoyes.
Madrid: El 14 de febrero de 1980, más de 100 personas resultaron heridas a causa de un choque de trenes en el suburbano de Madrid, entre Batán y El Lago.
Madrid: El 12 de diciembre de 1983, cerca de 90 personas resultaron heridas, siete de ellas graves, al chocar dos convoyes del Metro de Madrid, en la estación de Menéndez Pelayo.
Madrid: El 2 de marzo de 1990, un incendio en dos vagones del metro madrileño de la estación de Cruz del Rayo, a causa de la caída sobre el convoy de cables de suministro eléctrico, provocó heridas a más de 15 personas.
Barcelona: El 9 de octubre de 1996, 25 personas resultaron heridas como consecuencia de un accidente ocurrido en la estación de Vilapiscina de la línea V del Metro de Barcelona. Un tren que abandonaba la estación entró por error en una vía muerta y chocó contra una pared.
Barcelona: El 31 de octubre de 2004, un choque frontal entre un convoy con ochenta pasajeros y otro vacío en la línea tres del metro de Barcelona causó heridas a 67 personas. |
|
|
|
|
|

|
VALENCIA. DV. Valencia vivió ayer la mayor tragedia ferroviaria de la historia de España. Al menos 41 personas murieron y otros 32 viajeros resultaron heridos de diversa gravedad cuando dos de los cuatro vagones de un convoy de metro volcaron en una curva muy pronunciada, justo cuando el tren de la línea 1, la más antigua y transitada de la ciudad, entraba en la estación de Jesús.
Las primeras investigaciones determinaron que la velocidad excesiva y la rotura de una rueda fueron la causa del accidente, que pudo ser mucho más grave si los 150 usuarios que esperaban el tren no hubieran sido evacuados antes de ser absorbidos por la nube de polvo y humo que provocó el descarrilamiento.
La pesadilla de un atentado envenenó el pensamiento de muchos. Los ataques de hace un año en el metro de Londres acudieron a la mente, pero lo temores enseguida se disiparon. Lo que no desapareció fue la sangre en las vías del metro de Valencia, teñidas de rojo tres minutos después de la una de la tarde. A esa hora, miles de usuarios se agolpaban en las estaciones y los trenes de las cinco líneas de metro de la capital del Turia, ajenos a que en el suburbano de la ciudad iba a tener lugar el mayor accidente de los 87 años de la historia del metro en España.
En el convoy accidentado viajaban 120 pasajeros. Era un tren de cuatro vagones de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV), que cubría la línea amarilla, la 1, que recorre la ciudad de norte a sur, con destino a Torrent. El metro -un UTA 3.700 diseñado en la década de los ochenta y de 60 metros de longitud- había cargado decenas de viajeros en la céntrica parada de Plaza de España y se disponía a entrar en el frecuentado apeadero de Jesús, cruce de líneas en el corazón del popular barrio de Patraix, en el suroeste de la ciudad, y que a esas horas estaba atestado de pasajeros que trasbordaban desde la línea 5.
De acuerdo con la versión de la subdelegación del Gobierno y de varios viajeros supervivientes, el convoy tras un inexplicable acelerón cogió una velocidad excesiva al encarar la última curva antes de entrar a la parada de Jesús, un tramo considerado como peligroso y en el que existen advertencias para moderar la velocidad.
Bandazos violentos
Aunque no estaba sobrecargado, sólo estaban ocupados los asientos pero sin gente en pie, el tren empezó a dar bandazos cada vez más violentos, hasta que el primero de los cuatro coches terminó por descarrilar. Al mismo tiempo, una rueda del segundo vagón se rompió por las fuertes sacudidas. Una concatenación de circunstancias que acabó con el vuelco de los dos primeros coches articulados, unidos entre sí.
Los dos vagones delanteros fueron entonces embestidos por los dos posteriores y se desplazaron varios metros por la inercia de las más de 90 toneladas de peso del convoy. Además, varios de los elementos del tren chocaron contra las paredes del túnel y causaron desprendimientos de parte de las galerías y roturas en la catenaria.
Una «inmensa nube de polvo y humo» y «una tormenta de chispas», según testigos presenciales, inundaron toda la galería. El pánico se apoderó de los 150 viajeros que aguardaban en la estación de Jesús. La avalancha de personas se dirigió a la salida sin que, por suerte, se produjeran víctimas o intoxicados por humo gracias a que los trabajadores del metro abrieron los tornos para facilitar la evacuación.
En esos momentos de confusión, lograron entrar desde la parada de Jesús las primeras asistencias sanitarias. Las cuadrillas de rescate encontraron un paisaje «dantesco»: varios cuerpos de pasajeros mutilados habían quedado atrapados entre los hierros y esparcidos por las vías. Había restos humanos por las paredes de la galería. Otros cadáveres estaban dentro de los coches.
Del interior de los vagones intentaban salir algunos supervivientes ensangrentados que habían roto a patadas los cristales de las ventanillas, aunque la mayoría de los heridos permanecía inconsciente o en estado de 'shock'. Casi todos los fallecidos,, explicaron fuentes sanitarias, se encontraban en los dos primeros vagones volcados y arrollados por el resto del convoy.
250 policías
El Centro de Coordinación de Emergencias, que fue alertado segundos después del accidente por los propios supervivientes, se encargó de montar el dispositivo. Nueve unidades de bomberos con decenas de efectivos, 250 agentes de policía y numerosos medios sanitarios se desplazaron hasta el lugar con órdenes tajantes: recuperar primero a los supervivientes.
Durante tres horas, las asistencias evacuaron los heridos a un hospital de campaña montado a las puertas de la boca de metro y a distintos centros sanitarios de la ciudad, entre ellos el Hospital La Fe, el Doctor Peset, Hospital General de Valencia, Clínico y Hospital de Consuelo.
El recuento de los heridos dio cuenta de la magnitud de la tragedia: 32 heridos, dos de ellos en situación crítica, cinco en estado grave, incluida una mujer embarazada en estado muy grave, otros cinco en situación moderada y una veintena de lesionados de carácter leve o menos grave.
Los cadáveres fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de la Ciudad de la Justicia. Muchos de los cuerpos sin vida no fueron sacados de entre los amasijos de hierros hasta bien entrada la tarde, cuando llegó procedente de Madrid un equipo del Cuerpo Nacional de Policía especializado en rescate en grandes catástrofes.
La titular del Juzgado de Instrucción veintiuno de Valencia se personó en el lugar del siniestro para ordenar el levantamiento de los cadáveres. La juez tenía previsto interrogar cuanto antes al conductor del metro, quien resultó herido, aunque con lesiones de poca entidad.