«Quien tiene una Vespa tiene una neska» decía el refrán, y quien tiene una Lambretta tiene una cita con cientos de personas en la III Concentración de Lambretta que tendrá lugar en Eibar este fín de semana.
Amantes del motor, nostálgicos de las motos legendarias, así como personas con ganas de disfrutar de este original icono de dos ruedas, que marcó una época en las carreteras de mitad de siglo pasado, se congregarán para admirar el más del centenar de modelos expuestos en la plaza de Unzaga de la localidad.
Y no todo el público procederá de la villa armera. Entre 1954 y 1986, la fábrica eibartarra de Lambretta envió a todo el mundo más de 300.000 motos, después de que la empresa fabricante originaria, la italiana Innocenti, cesara en su producción y la vasca adquieriera la licencia de fabricación. Muchos de quienes amaron aquella moto -y no fueron pocos los que lo hicieron- llegarán a Eibar a recordarla y admirarla; quizá por tercera vez desde que en el año 2004 una primera concentración sacara estas motos a la calle.
El éxito de aquella reunión, y la siguiente de 2005, ha alargado la mano más allá de la esfera del motor, y amantes las piezas de otras épocas e, incluso, de la estética de tiempos pasados se acercan a Eibar a vivir un día distinto.
Revivir otras épocas
La jornada de hoy vendrá marcada por exposiciones, desfiles y pruebas de habilidad pero, además, se rodeará a la eterna segundona -como se le suele denominar en referencia a sus relaciones con la Vespa- de un ambiente que hará recordar las épocas en las que sobresalió como vehículo de moda, y el público podrá volver a un pasado aún fresco en el recuerdo de muchos. Uno de esos momentos es el llamado Mod, que define un movimiento estético de los años 50 y 60, y que la Lambretta adoptó en su diseño en una de las décadas más importantes de su existencia. Pero no fue la única, y una fiesta retro dedicada a los años 60 recordará esta noche que lo ye ye también pasó por su carrocería.
El origen de esta pieza de dos ruedas y diseño adusto, sin embargo, enraiza con una historia en la que los colores aún no habían llegado y la II Guerra Mundial desfilaba gris como telón de fondo. La primera Lambretta se construyó en Lambrette -localidad situada cerca de Milán- hacia 1940, y fue ideada por la empresa Innocenti, a raíz de la compra de un par de motos que habían construído unos soldados tras la destrucción de una factoría alemana de fabricación de bombas.
Desde entonces los modelos de la vieja moto han pasado por los años marcando tendencias, y hoy se podrá ver circular a estos entrañables vehículos, antigüos, modernos y siempre míticos, en un desfile de épocas y tipos, por la subida a la plazoleta de San Cristobal, su patrón desde que, antaño, la fábrica que le devolvió la vida diera fiesta a sus trabajadores en este día.
Así pues la memoria de todos los que crecieron viéndola en sus calles resurgirá en esta concentración del Club Lambreta que devuelve una época, una fiesta y un día original a través de unas motos que todos conocemos o, al menos, recordamos.