SAN SEBASTIÁN. DV. ¿Qué hacen los directivos de empresas como Telefónica o Ikea subidos en un escenario interpretando una obra de teatro? La escena puede resultar un tanto peculiar, pero en realidad están participando en un programa de Di-Towanda. Esta empresa de formación y gestión nació hace 17 meses de la mano de Diego R. Martos, su socio fundador, y se caracteriza por utilizar técnicas teatrales con el fin de desarrollar habilidades directivas. «En el mundo del trabajo y de los negocios siempre se necesitan habilidades de comunicación, persuasión, improvisación y adaptación al cambio. En el mercado había espacio para la innovación y la creatividad», declara Martos. Para cubrir el vacío existente nació esta empresa, formada por consultores y actores que trabajan con el objetivo de extraer todo el potencial de las habilidades comunicativas, «el máximo capital del que dispone una persona».
Por influencia de su padrastro José Vivo, un conocido actor de los años 50, o de su madre, la dramaturga Cristina Martos, el teatro siempre ha estado presente en la vida de Diego R. Martos. De niño vivió muy de cerca el mundo de los camerinos, y desde entonces, el teatro ha seguido influyendo en él. «Cuando empecé a madurar la idea de crear una empresa de formación y gestión, volvió de nuevo en mí el gusanillo. Así, decidí aunar ambos conceptos: formación y coaching con técnicas teatrales. El resultado: Di-Towanda», relata. El nombre la empresa lo tomó de la película Tomates Verdes Fritos, por la transformación que sufre la protagonista cuando una anciana le relata la historia de Towanda.
Diego R. Martos argumenta que «la dinámica teatral se puede utilizar también para enseñar a liderar, comunicar, negociar, trabajar en equipo y mejorar la imagen profesional». Partiendo de la idea de que «para entender las competencias es necesario experimentarlas y no sólo leerlas», Di Towanda ha conseguido subir al escenario a directivos o profesionales en puestos de responsabilidad de firmas como Ikea, Iberia, Telefónica, Correos, Acciona, Alcatel, Loewe, Selectia, Cortefiel, Fiat o L'Oréal.
Su fundador explica que «las áreas que tratamos son la formación de management, el coaching, el personal branding y el protocolo».
Los programas de formación con técnicas teatrales están pensados para activar las personas de una organización. «Son proyectos de entrenamiento individual o en grupo donde los ejercicios teatrales pretenden estimular y confirmar el sentido de los valores de las organizaciones», explica Martos. Aunque la empresa tenga un componente lúdico y pretenda enseñar de un modo divertido, detrás de cada proyecto existe «la elaboración rigurosa de un plan formativo a la medida de cada empresa».
Preparativos
Lo primero que hacemos es escuchar las acciones que el cliente quiere potenciar o resolver. Después, tenemos una serie de entrevistas con una muestra de los empleados que van a participar en el proceso. Cuando corroboramos que la identificación de la situación es igual para todos, nos ponemos manos a la obra y diseñamos una propuesta personalizada. Las sesiones suelen durar entre 16 y 24 horas y se imparten a lo largo de tres días sobre el escenario de un teatro, los grupos suelen reducidos; de siete u ocho personas».
Si es cierto que el liderazgo y la capacidad organizativa son algunas de las cualidades esenciales que debería tener cualquier directivo, estas cualidades no son perfectibles al 100% ni se adquieren con el aumento de conocimientos.
Para incrementar la confianza y el liderazgo, un coach, junto con un actor profesional, entrena a los ejecutivos para potenciar sus puntos fuertes y reaccionar ante las adversidades, aumentando su capacidad a la hora de gestionar el equipo productivo. «Antes de actuar, los participantes deben hacer una presentación de quiénes son a través de un ejercicio creativo parateatral. A partir de su discurso analizamos cómo se mueven a la hora de hablar, a quién dirigen la mirada, la forma de vestir, cómo van peinados, cómo ponen las manos Se identifican conceptos vitales como la espontaneidad, la entonación o la superación del miedo escénico», manifiesta Martos.
Aunque la formación es decisiva e «inversión en aprendizaje es inversión en la mejora de la rentabilidad de la empresa», no sólo las capacidades intelectuales determinan el éxito. La imagen tiene una importancia vital en la actividad profesional; tanto que condiciona la confianza y credibilidad sobre lo que decimos. Como afirman desde Di-Towanda, «la mejor tarjeta de presentación es uno mismo; tener buena imagen constituye una potente herramienta profesional. ¿Qué hacemos nosotros? Trabajamos la adecuación de la imagen a las distintas situaciones del entorno de negocio».
Reparto de papeles
Pero, ¿de qué manera ayudan estas técnicas teatrales a la hora de dirigir equipos, perfeccionar las técnicas de venta y comunicación, mejorar la imagen externa de sus profesionales y al potenciar la creatividad de sus dirigentes? «El mundo del teatro tiene un sinfín de similitudes con el de la empresa. Al interpretar una obra de teatro se reparten unos papeles, al igual que ocurre en una organización; unos ejercen de productores (a la hora de firmar los contratos con los actores se estudiarán sus habilidades de negociación), otros son los guionistas (por falta de información pueden echar por tierra su trabajo), otro será el encargado del atrezzo (¿sabe administrar bien todos los elementos que tiene?), otro hará de director (¿sabe transmitir las órdenes correctamente?) y por último, los actores (¿se implican en lo que hacen?).
Una vez en escena, los profesionales de Di-Towanda realizan una etapa de seguimiento y control para medir los resultados. Los profesionales que han seguido el ejercicio, diseñado para desarrollar la improvisación, la confianza y la adaptación al cambio, juzgarán la creatividad, la iniciativa y el funcionamiento en equipo. «Todos los pasos anteriores nos permiten reunir una gran cantidad de información para saber lo que realmente sucede en la empresa», explica un profesional de Di-Towanda. La medición de los resultados a través del ROI asegura el cumplimiento de los objetivos planteados. Sin embargo, para lograr resultados, se necesita un compromiso activo: comprometerse con el cambio.