Martes, 29 de agosto de 2006
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FÉLIX ETXEBERRIA PROFESOR DE FILOSOFÍA Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
«En el 'caso Jokin' falló todo el sistema de prevención contra el acoso escolar»
El experto en Educación dice que cuando se conoció la noticia «imperó la 'ley del silencio' porque la avalancha mediática asustó a los profesores»
«En el 'caso Jokin' falló todo el sistema de prevención contra el acoso escolar»
Félix Etxeberria, ayer en el Palacio Miramar de Donostia. [IÑIGO IBÁÑEZ]
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PERFIL
Félix Etxeberria es profesor en la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la UPV en Donostia.

Ayer ofreció la charla: Fundamentos de la convivencia escolar. El caso Jokin, en el Palacio Miramar.

Ha investigado y escrito numerosos artículos en prensa en torno a la violencia escolar.

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Félix Etxeberria ha estudiado e investigado a fondo el caso de Jokin Ceberio, el adolescente de 14 años de Hondarribia que se suicidó a finales de septiembre de 2004 tras ser víctima de acoso escolar. Etxeberria ofreció ayer una charla en el Palacio Miramar de Donostia sobre 'el caso Jokin', dentro de un curso titulado Convivencia en las aulas.



-El mes que viene se cumplen dos años del 'caso Jokin'. ¿Cree que entonces hubo un 'pacto de silencio' por parte del centro escolar donde ocurrían algunos de los episodios de acoso?

-Cuando un adolescente como Jokin, de 14 años, llega al extremo de suicidarse, nunca se pueden saber todas las causas y factores que pueden intervenir en esa decisión tan drástica. Por lo que conozco, el centro intentó comunicarse con la familia de Jokin desde el primer momento, pero los medios de comunicación trasladaron una idea totalmente contraria. Los periódicos locales ejercieron una influencia enorme en la actitud que mantuvo el profesorado, ya que se trató el tema con mucha intensidad. Creo que los profesores del centro escolar se asustaron mucho al darse cuenta de la cobertura del caso en los medios. De alguna manera, les superó la avalancha informativa que surgió en torno al caso. Creo que sí prevaleció la 'ley del silencio' por el miedo a lo que les venía encima.

- ¿Qué pasó entre las familias de los chavales?

- Hubo un conflicto entre las familias y muchos desencuentros antes de que Jokin se suicidara. Uno de los primeros desencuentros ocurrió cuando Jokin acudió con un grupo de amigos a unas colonias de verano y el monitor les sorprendió fumando porros. Los monitores enviaron una carta a los padres de cada uno de los chavales para informarles de la situación. Todos excepto Jokin interceptaron las cartas y los padres no llegaron a leer las misivas. Jokin no tuvo la astucia ni la picardía de sus 'amigos' y sus padres leyeron la carta. Éstos informaron al resto de padres y Jokin, desde entonces, se quedó con la etiqueta de 'chivato' y con un sentimiento de traición hacia sus compañeros. Fue objeto de constantes burlas y acoso tanto dentro como fuera de las aulas. Las familias no se entendieron desde el principio. Los agresores recibieron la advertencia de que no se acercaran al homenaje que le hicieron a Jokin tras su muerte. El centro también quiso acercarse y la familia de Jokin no lo aceptó. La verdad es que 'el caso Jokin' es más complejo de lo que parece.

- En plena disputa entre las familias, Jokin se escapó de casa y estuvo tres días sin aparecer por el centro escolar...

- Sí, las disputas entre las familias llevaron al joven hondarribiarra a un callejón sin salida. Hubo un desencuentro fuerte entre las familias por el tema de los porros. Se achacaron mutuamente la influencia negativa que ejercieron unos chavales sobre otros. Jokin se vio en medio de un conflicto entre las familias. Además, tuvo que dar los nombres de los acosadores cuando sus padres le vieron los moratones y las marcas de los golpes por todo el cuerpo. El día anterior a su muerte, los padres estaban reunidos en el centro escolar.

- ¿Qué conclusiones saca después de haber estudiado e investigado el caso?

- Este tema concretamente es de una complejidad enorme. En este caso fallamos todos: los acosadores, el centro, los padres, los expertos que hemos caído en una explicación simplista, la Consejería de Educación,... Por otro lado, estos menores condenados no pueden vivir toda la vida con la losa de haber sido 'los que suicidaron a Jokin'. Otra conclusión podría ser que fallaron todos los mecanismos de prevención. Todos llegamos tarde y nadie pudo ayudar a Jokin, a quien se le canonizó después haciéndole múltiples homenajes.

-¿Cree que se actuó con demasiada rapidez sin llevar a cabo una investigación más profunda?

- Se expulsó a los alumnos y no se investigó nada más. Los culpables han sido castigados con una sentencia que les ha obligado a estar internados en un centro para menores en Zumarraga y, como acosadores, creo que sí merecen un castigo, pero como más tarde se supo, hubo más culpables y el acoso fue más generalizado.

-¿Cree que el 'caso Jokin' ha sido un referente en los programas de educación puestos en marcha?

- Antes del caso Jokin ya existían estos programas de prevención de acoso en las aulas, pero a raíz del caso de Hondarribia ha aumentado muchísimo la sensibilidad sobre este tema. Yo diría incluso que existe cierta obsesión por la seguridad en las aulas. Euskadi ha sido pionera en poner en marcha este tipo de planes denominados 'de convivencia pacífica en las aulas'.

- Una de las complejidades de este suceso fue su dimensión jurídica.

- Sí, entró en juego el aspecto jurídico, algo nuevo hasta entonces en este tipo de casos. Ahora la gente sabe que frente al acoso escolar puede aparecer la dimensión jurídica y el acosador se puede encontrar con una sentencia en contra una condena o una indemnización; un aspecto muy interesante que hasta entonces no se había tenido en cuenta.



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