Curvas.
No se crean ustedes que voy a escribir sobre una clase de Geometría o de una carretera de sierra, voy a escribir sobre mujeres. Desde pequeñito he relacionado las curvas con las mujeres, es más, no concibo a una mujer sin las susodichas curvas. Últimamente los modistos han cogido un estereotipo de mujer, que perdonen ustedes, pero a mi no me gusta nada. Estas modelos, tipo tabla rasa, las pobres lo pasan fatal y no tienen nada más que pellejo y huesos, y cuando las veo pasear por las pasarelas parecen que se van a caer de inanición, por falta de alimento. No hace mucho, recibí un correo en este sentido y estoy totalmente de acuerdo. Las curvas a las mujeres son como el aceite a las espinacas, es decir, necesarias. Se está confundiendo la igualdad entre hombre y mujer, y algunas quieren equipararse a los hombres en todo, hasta en el cuerpo y esto no puede ser. El cuerpo femenino viene de fábrica dotado con unas condiciones y características propias para la labor principal que tiene que desarrollar, que es la de engendrar hijos, y por mucha similitud que algunas quieran ver, no podrán igualarse nunca al de los hombres porque esto iría contra natura. Defiendo las curvas en la mujer porque es algo innato en ellas y donde se ponga una mujer bien dotada de todo, no podrá llegar nunca otra, por muy a la moda que vaya. No hace mucho, vimos unas fotos espeluznantes de una modelo que impresionaron al mundo por su crudeza, ya que la muchachita prácticamente solo era piel y huesos. Esto debería estar prohibido y sacar del mundo de la moda a estos “grandes modistos”, que como a la mayoría no le gustan las féminas, parece que hacen sus modelitos para que les valgan más a los hombres que a las mismas mujeres, que es al fin y al cabo a las que van destinadas. Se ven verdaderas atrocidades entre las modelos, que tienen que hacer sacrificios sobrehumanos para enfundarse estos vestidos que por muy delgadas que estén no les entran. Desde estas humildes líneas felicito a Tara Lynn, la modelo XL más popular del momento, por saltarse a torera a todos estos modistos y pasar de la talla 36 a la 48, harta ya de pasar fatigas y necesidades. Ya es hora de decirles a estos señores que desfilen ellos con los modelos que crean. Debemos defender a la mujer y aceptar como es físicamente y pasar de estas modas absurdas que a más de una le traen por la calle de la amargura. Como sabéis los que seguís mis escritos, me gusta terminarlos con una frase célebre o un refrán, en esta ocasión, opto por lo segundo. “No por gusto la guitarra tiene cintura de mujer”
Joaquín Tomás Fortunati Cendrero.


