El 31 de Marzo un comercio de la calle Fuenterrabía cerró definitivamente sus puertas. Tras la muerte de su propietario hace ahora seis meses este pequeño comercio regentado por un joyero artesano 'de los de antes' y su mujer, termina su andadura después de casi 50 años de existencia en esta ciudad, y en concreto en esta calle céntrica como es la calle Fuenterrabía.
Quiero aprovechar para despedirme de todos aquellos que durante años se acercaron a la tienda de mis padres, no solo hacer y rehacer sus joyas y arreglar sus relojes, sino para escuchar de sus propietarios las charlas con las que mi padre regalaba a menudo a sus clientes.
Él solía decir que quería que cada cliente se convirtiera en amigo y así trataba a todo el mundo, tanto conocido, como desconocido, esta actitud me costaba con mi padre más de un intercambio de opinión, trataba de la misma manera a todo el mundo lo mismo si era un escultor ilustre, como si era un afamado médico, un montañero o esquiador de renombre, que al barrendero de la esquina. Era un lugar no solo de comercio sino de reunión, con los que con el compartía aficiones como el esquí y la montaña.
Las nuevas tecnologías no sirvieron de mucho a mi padre, el prefería seguir haciendo las cosas 'a la antigua usanza', quizás debieron adaptarse a los nuevos tiempos y hacer de su negocio algo más competitivo, pero ellos prefirieron quedarse así, les parecía que perdía parte de la esencia de su trabajo. Luchadores incansables, como resaltaba Beltrolt Brecht, de los imprescindibles, mi madre recoge las pocas cosas valiosas que le quedan y se va con sus muchos recuerdos a comenzar otra aventura que tendrá que aprender a vivir.
Pocos comercios de los que yo me acuerdo de niña quedan ya en esta calle, Deportes Alzugaray, Beñaran, la electricidad de Nicolas, la panadería y cerería Echeverría, hasta la Funeraria cambió de emplazamiento. Aquellos conocidos que quedan se despiden de mi madre, no sin cierta pena, para los demás este hecho pasará inadvertido.
Quiero despedirme en nombre de mis padre de todos los 'clientes - amigos' que alguna vez tuvieron la suerte de pasar por aquí. En mi memoria dejan una huella imborrable.
Irene Alonso


