Como conductora que cruza la nueva carretera abierta para descongestionar el tráfico de Ayete y dar acceso a las futuras viviendas de Pagola ,estoy siendo testigo de la evolución de la obra.
Como estudiante de arquitectura, observarlo es un castigo, y para colmo, no hay escapatoria. Gracias a los 11 badenes instalados no hay manera de que se te escape un detalle.
El presupuesto limitado para la construcción de una vivienda VPO, no debería estar reñido con un buen nivel estético.
Por ejemplo, los colores. Todos los colores tienen el mismo coste, y el mismo azul que nos emociona en la bandera de San Sebastián nos espeluzna en la ladera del monte. Esas fachadas grises de policarbonato tan propias de un paisaje industrial desentonan como mosca en la leche.
Este es un comentario extraído de la web del ayuntamiento de San Sebastián, acerca de las nueva obra de Pagola:'La urbanización de este desarrollo residencial (...), va a suponer un revulsivo no sólo para el nuevo barrio sino para todo el entorno.... '
¿Revulsivo o Repulsivo? Visualmente al menos, esta intervención es una agresión a la armonía estetica ya que importa tanto la naturaleza como el entorno arquitectónico.
Nuestra única esperanza es que las futuras especies arbóreas sean los suficientemente frondosas como para ocultar esta construcción. Yo pronpongo la plantación de secuoyas y baobabs.
Como curiosidad, diré que si se me ocurre hacer esto en mi facultad, me cascan un cero.Y bien merecido, oiga.


