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Elegía a Marina
Domingo, 05/02/2012 - 17:13 -

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Elegía a Marina

Hace ya unos años que trabamos amistad o nos acercamos a Marina. Marina era una señora que pasaba de los 70 años. Hacía tiempo había sido vecina de unos familiares nuestros y la conocíamos de vista.. Hacía unos años que se había quedado viuda y la veíamos por la plaza con sus perritos. Nuestra hija María de unos 8 años estaba siempre mirando los perros que pasaban por la plaza y el parque de donde vivíamos. Marina tenía dos perrillos pequineses, “Linda” la madre, y “Moreno” su hijo, que ya pasaban de los diez años. María siempre se acercaba a los perros, y si eran dóciles, como era éste el caso, se dejaban querer y acariciar. Las tardes soleadas, al llegar del colegio pasábamos por el parque y la mayoría de los días nos encontrábamos con Marina y sus perros, y otras personas con perros. También trabamos amistad más adelante con los dueños de una perra de raza labrador, “Kiara” y sus entonces siete cachorros, de las doce crías que tuvo. Estos se quedaron sólo con dos, “Kiara” la madre y “Pello” su cachorro, que al año ya era mayor que su madre. Otros perros como “Lola”, “Kima”, “Gala” pastor alemán, “Kiki”, “Perlita”, etc… Marina sabía de la pasión de María por “Kiara” y “Pello” y si no los veía un día, Marina le decía a nuestra niña: “Han pasado hace un rato”, o “Se acaban de ir”… pero María siempre quería salir a la plaza a ver si veía a “Linda” y a “Moreno”. Muchas veces nos decía Marina, hoy no han querido comer… pero María cogía las bolitas de comida, se las daba y comían…Al ver a la niña venir, o si ella los llamaba de lejos, se acercaban corriendo a lamerle o a tumbarse patas arriba para que los acariciase.
Pasaron tres años con encuentros similares casi todas las semanas, incluso cuatro o más veces por semana. Supongo que en vacaciones de verano o de Semana Santa Marina nos echaría de menos porque no estábamos tan de continuo por el barrio. A veces le traíamos algún regalo de nuestras vacaciones y nos sentábamos con ella en los bancos del parque. Hablábamos de sus achaques, de los médicos, de la vida, del tiempo, de los perros, del cole de María. De la casa que le iban a reformar, de si la echarían de la casa… Quizá se fuera a un pueblo de Granada donde tenía algún familiar, algunas sobrinas de su marido… pero no hablaba mucho de ellos. Aquí no tenía nadie más que sus perrillos y las demás viejecillas y señoras que se encontraba en los bancos en las mañanas o en los atardeceres agradables… incluso cuando estaba con los perros, salía en días de lluvia, por ellos, como es menester, por las necesidades de los perrillos, ¡claro!.
Hará unos cinco meses que se murió “Linda”, estaba casi ciega… Marina estuvo muy disgustada, pero seguía saliendo con “Moreno”….Hace dos meses se murió “Moreno” y Marina se quedó mucho más triste… desganada… salía menos…La veíamos menos… hasta poco antes de estas navidades. Estuvimos en su casa, fuimos a ver como estaba, a animarla un poquillo…Se puso muy contenta al ver a María. Le regaló muchas figuritas del Belén, adornos para el árbol de Navidad, y un Niño Jesús grandecito. Se quedó contenta… Le di nuestro número de teléfono por si necesitaba algo… pero no le pedí el suyo…aunque lo pensé.

Antes de Nochebuena pensamos en ir con los niños del barrio a cantarle villancicos, pero se nos hizo tarde, y se nos pasó. No la vimos en todas las navidades. Pensé en dedicarme a visitar gente como ella, estar con gente que quizá no disfrute en vez de pasear por bares tomando copas de champán con los “amiguetes” para celebrar las fiestas… Pensamos en ella varias veces…Le compramos un regalo, un frasco de colonia y se la llevamos a casa por Reyes. Llamamos a casa y no abría, luego al atardecer y tampoco abrió. Nos extrañó…quizá se fue al pueblo, como pareció comentar alguna vez. Quisimos estar con las personas del parque que tenían trato con ella para ver si la habían visto o si sabían algo de ella… Pasaron los días y estábamos preocupados…pensamos que estaba enferma. Preguntamos en el hospital… conseguimos su teléfono… “El teléfono al que llama no esta disponible”.. y así varios días…Preocupados, preguntamos en las tiendas, en la farmacia… y no sabíamos de gente que pudiera tener un trato más cercano con ella. Pero estábamos tan escamados que estaba dispuesto a hacerlo. Unos días antes contacté con los ayuntamientos de los pueblos de los alrededores de Granada…por si conocían a algún familiar y desechar nuestros malos augurios o dolorosos presentimientos. Nos temíamos algo malo.
Este último miércoles 17 de enero, volví a preguntar en la farmacia y la farmacéutica me sugirió algo que habíamos pensado ya: “Llamar a la Policía Municipal”. Me pareció muy exagerado por si era una falsa alarma… quizá era mucho jaleo movilizar a tanta gente por si no era nada…quizá se fue al pueblo donde sus familiares…
A la vuelta de la esquina, una señora asidua del parque estaba buscando a su perrita y nos comunicó con premura nuestro presentimiento, pues sabía de nuestra preocupación. La administradora de la casa, extrañada también durante días atrás, intentó abrir la puerta pero estaba cerrada por dentro…parecía ser que olía mal…. Llamaron a la policía, a los bomberos…y la encontraron tirada en el suelo del pasillo, muerta. Enseguida surgieron los remordimientos por no movilizarnos antes… por no intentarlo más veces, por no buscar a alguien que tuviera acceso a ella, a su casa… Seguramente estaba muerta ya cuando fuimos con el regalo de Reyes y varias veces llamamos a la puerta, abajo, al portero automático… luego alguien nos abrió y fuimos arriba, llamamos al timbre, repetimos su nombre: “¡Marina, Marina”! y seguro que yacía tumbada a un metro nuestro, al otro lado de la puerta.

Desazón, culpa, rabia, pena, tristeza… Nos enteramos de otros detalles…Muerte natural decían (?) Que llevaba días muerta….Que vinieron unas sobrinas y se la llevaban al pueblo de Granada… Me dieron el teléfono de las sobrinas pero no parecían tener ganas ni tiempo, y que estaban cansadas como para dedicarme algunos minutos hoy ni mañana, porque se volvían al pueblo pronto con su tía, desde el tanatorio, ya por la mañana.

Las señoras que se enteraron primeramente del suceso comentaron que no le iban a hacer nada aquí… Ni esquela, ni funeral, ni misa… nadie se ha enterado… Aquí se suele poner una foto en las esquelas… Qué pena no poder despedirla los que estábamos cerca de ella o hacer algo… Hablé con el cura de la parroquia para ofrecer una misa… pero no se acordaba de ella, aunque iba todos los domingos a misa de once… pero no destacaba por nada especial, ni se paraba a hablar con casi nadie… Pena que pasara por aquí desapercibida, como nosotros, que pasamos de largo sobre casi todas las cosas, como cuando cambia el viento y no sentimos recibirlo, no lo percibimos… no percibimos ni estamos cerca de la gente que lo necesita, como el viento que roza nuestro pelo como misión pertinaz pero que no nos damos cuenta, ni lo cumplimos.

A partir de ese día parece que el clamor de la pena obstruye la garganta, y sobre la almohada, estas últimas noches han reposado algunas lágrimas, por el dolor próximo a ese corazón solitario… Nos queda el recuerdo de los árboles del parque, de los bancos, del aire del atardecer, de aquel ayer de demorada lealtad de esa costumbre de pasar por su lado, a la que le gustamos, permaneció.. y se fue…en la noche.. Noche que oculta la primavera a la que ya no llegará, al menos esta primavera terrenal… esperamos que sí a la celestial. Distraídos en la esperanza material, nos abandonamos a proyectos perecederos, sin sustancia, sin gran alegría, como si ese permanecer persistiera, pero no está en ninguna parte… En silencio aparentaremos vivir aunque no habite en la tierra, sin las costumbres diarias, esperando el significado del futuro humano, deseando los deseos para rastrear un poco de eternidad.. recordando a los que partieron temprano, antes de lo que presentíamos o quisiéramos. Esperamos el progreso dichoso de este duelo, esperando su brevedad, ansiando la alegría de la paz, la vibración de vivir, que ahora nos entusiasma y nos consuela… breve duelo para enfrascarnos en ser testigos de la alegría y de la Vida.


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