“Victor, se ha quedado como un pajarito”.
Así comenzó mi hermana al darme la noticia de que su marido había fallecido.
Pedo Mari Arreitunandia Osa, un artista del buríl, afamado grabador de Mutriku que reflejó su arte por todo el mundo. Al que reconocían en persona reyes, jefes de estado, presidentes y destacadas personalidades de gran parte del mundo, pasando por artistas y sobre todo, destacados tiradores que presumían de los grabados personalizados en sus escopetas “Kemen”, Garbi”, etc. y aquellos otros que al ver sus obras, sabían reconocer y ansiaban disponer de sus exquisitos trabajos, los que desgraciadamente quedarán sin entregar.
Muchos han sido los periodistas, televisiones, editores y curiosos que han pasado por su casa y lugar de trabajo a conocer a esta, ante todo persona humilde y querida, los que han querido reflejar de una forma u otra sus trabajos y ahí quedarán como una muestra visible de la inteligencia, creatividad y manos de este artista del que hay unas pequeñas referencias en Internet.
Una persona, para la que el trabajo era su forma de vida y no reconocía noches ni festivos, pero sí a su familia y sobre todo sus nietas y nieto de los que sus besos diarios eran el sonnífero magistral.
Aquellos que ante todo le hemos querido como persona, agradeceríamos su acompañamiento en la Parroquia de Mutriku esta tarde.
Que en paz descanse – Victor Gil


