Son escenas raras, animadas y a menudo incomprensibles las que representan el cotidiano de numerosos extranjeros en las aceras de la calle Gordoniz.
Es impresionante el número de nacionalidades que acuden cada día en las aceras que delimitan la entrada del edificio de la Jefatura Superior de Policía de Bilbao y también Oficina de D.N.I. y pasaportes. Toda esta gente tiene que pasar allí largas horas para poder hacer los tramites necesarios de su regularización pero pocos son los funcionarios puestos a disposición para recibirlos.
Ingleses, lituanos, rumanos, franceses, brasileños, peruanos, colombianos, argentinos, chinos, marroquíes, africanos…y todos los demás extranjeros tienen que pasar obligatoriamente por esta etapa si quieren conseguir el D.N.I. ,un permiso de residencia, una autorización de regreso, un permiso de trabajo (que queda valido nada más que uno o dos años según las condiciones) o también un permiso de residencia temporal para estudios. « Espero desde las cinco de la mañana, pero también hay gente que duerme aquí a veces » me cuenta Kasim, un marroquí viviendo en España desde ya seis anos. Era la una de la tarde. Después me explica que tiene que hacer de nuevo su D.N.I. sin el cual no podrá trabajar.
También hay españoles, pero bueno, ellos como los comunitarios de la U.E. no suelen esperar mucho tiempo ya que la cola no es la misma para ellos. Aunque parezca injusto esto se entiende ya que los tramites resultan menores pero lo que no se entiende es que tal espectáculo se produzca cada día, que nieva, llueva, haga frío o bien sol en el mejor de los casos. Además cuando miramos las paredes del edificio no encontramos ningún cartel explicativo en cuanto a lo que se debe hacer.
Esas explicaciones las dan dos policías desbordados en la entrada. También cuando me detengo a hacer unas fotos , estos acuden rápidamente y me hacen borrar unas. Cuando se le pregunto a uno el porque de la ausencia de al menos unos toldos me responde que lo querían hacer hace unos años, pero el ayuntamiento dijo que eso « deterioraría el estético de la calle ».
Los tramites hechos, después de dos horas esperando (siendo francés), la señora que se ocupaba de mi caso me explica a su vez que los días suelen ser largos, «entre 350 y mas de 1000 personas entran aquí todos los días » de las nueve a las dos de la tarde.
Pero bueno, eso es el cotidiano en la calle Gordoniz.


