Es viernes y son las 12 de la noche, he ido a cenar a casa de un viejo amigo que vive en Donostia y no consigo encajar la mandíbula correctamente al llegar a la parada de bus y percatarme de que no dispongo de transporte público que me lleve de vuelta a casa.
Es sábado por la noche, vuelvo de fiesta y tengo que esperar una hora en la parada a que venga el autobús porque he llegado 5 minutos tarde, hace frío y empiezo a notar como mis extremidades se congelan y cada vez tirito más a menudo.
Es lunes y tengo que salir de casa 2 horas antes de que empiecen mis clases porque tengo que coger dos autobuses para llegar a la universidad. Uno que me deje en el centro de Donostia y otro que me lleve hasta el campus ya que mi facultad está un poco más apartada de las demás.
Sea el día de la semana que sea, dispongo de la enorme ventaja de pagar tan solo 0.69 euros por cada viaje que realice y de que me regalen el 20% más de cada recarga que haga por ser joven. Dos viajes al día durante todos los días del año, sumados a la enorme ventaja de que el autobús nocturno cuesta lo mismo tengas txartela o no, 1.60 euros es la módica cantidad que pagamos muchos jóvenes, la mayoría sin ingresos económicos aparte de la paga de nuestros padres, por acudir cada día a nuestro centro de estudios y trasladarnos libremente hacia la capital.
Luego nos bombardean con las consecuencias negativas para el medioambiente que conllevan el uso de coches y motos particulares impulsando el uso del transporte público, el cual no se adecua a las necesidades de todos los usuarios y tan solo se beneficia de los ingresos económicos que su uso conlleva. Me van a ustedes a perdonar, directores, coordinadores o fundadores de las empresas de Lurraldebus y Euskotren, pero yo y miles de estudiantes y futuros estudiantes de la universidad pública vasca agradeceríamos profundamente una mejor comunicación del campus con nuestros respectivos pueblos cercanos y no tan cercanos a la capital, que se preocupasen un poquito más por el bienestar de los ciudadanos y un poquito menos por los ingresos económicos que van a recibir por ello, los cuales para nosotros son nulos hasta que no acabemos la carrera.


