Tanto tienes tanto vales.
El dinero mueve el mundo, por dinero, decía mi abuela, baila el perro. Por él se mata. Es símbolo de poder y el control lo tiene siempre quien más posee.
No sé como seria mi vida si de repente me tocara una buena suma, de las denominadas “obscenas”. Da un poco de miedo, dejar volar la imaginación y saber que muchas de las limitaciones actuales, estarían al alcance de cambiarlas por el simple hecho de tener dinero.
Y no solo me refiero al hecho de poder comprar lo que se me antojara, eso son cosas materiales que al final te dejan igual de vacío que antes de tenerlo, aunque como decía Marilyn Monroe, “el dinero no hace la felicidad pero prefiero llorar en un Rolls Royce”. Si no al hecho de cómo puede cambiar la moralidad o la conducta por ello.
El dinero puede magnificar lo mejor de una persona o lo peor también, dependiendo de si se tiene o no, cambia la forma de relacionarse la gente, así que hay dos formas de pensar, con dinero y sin él.
He podido apreciar que personas que antes eran dóciles y prudentes, al llamar a su puerta la señora fortuna o no tan fortuna porque a veces no hace falta que sea tanta la cantidad en si, se vuelven más estúpidas, banales y se olvidan de dónde provienen, pierden el sentido del humor y se vuelven desagradables, si, ese refrán de, si quieres saber quién es Juanillo, dale un carguillo.
Pero por desgracia el dinero o mejor dicho la independencia económica es algo que no está al alcance de todos y pienso en esas mujeres que se sienten presas en matrimonios que no van a ningún sitio y que no pueden salir de ellos, por pensar en el bienestar de sus hijos, y viven amarradas en una cárcel de sentimientos imposible de abrir sin esa llave llamada dinero, viendo su dignidad maltrecha por el simple hecho de no aportar un sueldo en casa, porque a pesar de que nos encontremos en el siglo XXI el ser ama de casa y madre sigue siendo en muchas mentes machistas, algo parecido a ser un parasito social.
Y por otro lado están esas mujeres que buscando un futuro académico y laboral, y que por aprovechar oportunidades laborales, retrasan la llamada de la maternidad hasta el punto de que cada vez más nos encontramos con problemas de fertilidad y todo a causa de edades tardías, esto lo pagaremos, de hecho ya lo estamos pagando, cada vez hay menos natalidad. ¡Que precio tan caro estamos pagando!
Y ya para confirmar mi teoría hace unos días me enteré en distintos medios, que dependiendo de lo elevado del sueldo que aporte una mujer en casa, así resulta que ayuda el marido en las tareas el hogar, o sea que si seguimos subiendo el poder adquisitivo de las chicas, al igual terminan por cambiar las tornas y se nos vuelven la mitad, amos de casa. Pues si, hasta con eso va a poder el dinero. Así que hay que hacer entender a las mujeres de hoy y del mañana, que deben seguir formándose, y que luchen por puestos bien remunerados, porque esa es una de las vías para salir del yugo del machismo. Si ya lo decía la letra de una canción, tanto tienes tanto vales.
Asun Jiménez Colón


