El pasado 11 de Marzo, Japón tembló con un terremoto de grado 9 en la escala de Ritcher. A pesar de la experiencia del país nipón, las consecuencias de la catástrofe fueron muy negativas para los damnificados.
Al desastre sísmico le siguió una fuerte ola, que destrozo todo que aquello que encontró a su paso y que, a día de hoy podemos asegurar que causo mas de 6500 muertos.
Y por si la situación no fuera lo suficientemente desastrosa para los asiáticos, se ha declarado el estado de emergencia en la central nuclear de Fukhusima, cuyos reactores han salido muy perjudicados tras el terremoto y se esta luchando a contracorriente para evitar un problema similar al de Chernobil.
A pesar de todo, los japoneses sobrellevan su difícil situación con una fuerza y una valentía sobrecogedoras.


