El pasado sábado me dispongo a tomar en Zarautz el autobús de La Burundesa con destino a Pamplona, pero el conductor se niega a venderme el billete si yo no desisto en mi tentativa de subir a bordo con una mochila. Le explico que se trata de mi ordenador. Me ofrezco a enseñar el contenido de la mochila. No se molesta en mirar. Son las normas de la empresa, dice, y me sugiere que puedo subir con el ordenador en la mano, dejando la mochila en el espacio del equipaje. Le hago saber al conductor que se están vulnerando mis derechos como consumidor. No hay manera de que cambie de opinión. Las normas son las normas, dice. Y yo me pregunto hasta qué punto estamos gobernados por normas absurdas como ésta, en pleno siglo XXI, en plena era de la información, cuando somos muchos los que viajamos con nuestra vida entera metida en un ordenador. Concretamente, me pregunto si La Burundesa está también en contra de la tecnología, ya que tanto se empeña por hacer cumplir las normas a rajatabla y sin dar espacio al sentido común. Me pregunto también que pasará cuando a un pasajero se le caiga de las manos el ordenador que le han obligado a llevar sin protección. En fin, sólo tengo preguntas, y la sospecha de que no puedo hacer nada por remediar esta situación absurda. ¿Alguien puede hacer algo?


